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A vueltas con el descuido de Garcilaso y Boscán, Homenaje a Alberto Blecua, Castalia, 2012.

A vueltas con el descuido de Garcilaso y Boscán, Homenaje a Alberto Blecua, Castalia, 2012.
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  CASTALIA EDICIONES Laescondidasenda Estudiosenhomenajea  AlbertoBlecua  Consulte nuestra página webhttp://www.castalia.es   es un sello propiedad de Ofcinas en Barcelona Ofcinas en Buenos Aires (Argentina)Avda. Diagonal, 519-521 Avda. Córdoba 744, 2º, unidad C08029 Barcelona C1054AAT Capital Federal, Buenos AiresTel. 93 494 97 20 Tel. (11) 43 933 432España ArgentinaE-mail: ino@edhasa.es E-mail: ino@edhasa.com.arPrimera edición: mayo de 2012© de los textos: los autores, 2012© de esta edición: Castalia (Edhasa), 2012Con la colaboración del Departamento de Filología Española de la Universitat Autònoma deBarcelona y el Departamento de Filología y Comunicación de la Universitat de GironaISBN: 978-84-9740-528-7Depósito legal: B-16.562-2012Impreso en LiberdúplexImpreso en España Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del Copyright, bajo la sanciónestablecida en las leyes, la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento,comprendidos la reprograía y el tratamiento inormático, y la distribución de ejemplares de ella mediantealquiler o préstamo público.Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográfcos, www.cedro.org) si necesita otocopiar oescanear algún ragmento de esta obra. Documento para uso privado y académico del autor.Cualquier otro uso requerirá la autorización de Castalia Ediciones,Editora y Distribuidora Hispanoamericana, por escrito (ino@castalia.es).  VI A vueltas con el descuido de Garcilaso y Boscán e ugenia F osalba Tres redacciones distintas del Cortegiano , además de las alusiones en suscartas, son el rastro que ha quedado del laborioso trabajo con que Castiglioneue escribiendo y corrigiendo su tratado a lo largo de veinte años, hasta quepor in, en 1528, el libro apareció publicado de pronto y al parecer con prisas:a su autor le habían llegado noticias de una copia manuscrita del mismo quecirculaba en Nápoles, que la indiscreta poetisa Vittoria Colonna había dadoa conocer altando a la promesa de mantenerlo en secreto. Así pues, a prime-ros de abril de 1527, inmediatamente después del saqueo de Roma por lastropas imperiales, y desde España, Castiglione envió el llamado códice Lau-renziano-Ashburnhamiano 409 a Giovan Battista Ramusio, secretario de estadode la Serenissima, quien se ocupó de que el texto se publicara en las presti-giosas prensas de Aldo Manuzio. Pocos años antes de la echa de la sonadapublicación, Castiglione había sido nombrado nuncio papal, lo que supuso sutraslado a la corte española, adonde llegó el 11 de marzo de 1525 1 : de la vuelta sobre al Cortegiano , en suelo español, quedan trazas en esos retoques alcódice Laurenziano, de la misma mano (L b  ) que escribió las cartas del nunciodesde Toledo, probablemente de su secretario 2 ; insistente preocupación porel texto que sobrevivió así a sinsabores derivados de labores diplomáticas quesumieron a Baldassare en una zozobra continua, como presentar un memo-rial en el que el Papa justiicaba su alianza con el rey de Francia, o su raca-sado intento de mediar, mientras se sentía crecientemente ninguneado porambas partes, en el enrentamiento del Emperador y la Santa Sede, con el 1 De todas ormas, parece que la radical reelaboración de la obra ya estaba escrita en1524, antes de llegar a España. Véase Ghinassi (1963, 1967) y también Motta (1998).2 Véase Ghinassi (1963: 227).  148   e ugenia F osalba mencionado saqueo de por medio, que le exigió explicarse ante el Pontíice yarrancó de su pacíica pluma una virulenta carta en respuesta a Alonso deValdés. Una serie de hechos aciagos de los que probablemente no pudo evitarsentirse de alguna manera responsable, y que, en poco tiempo, podrían haberdiezmado su salud. Murió el 2 de ebrero de 1529, cuando en Toledo le asal-taron unas iebres violentas.Pocos meses después de la llegada del nuncio papal a España, el 11 de junio de 1525, había hecho entrada a su vez en Toledo, en calidad de emba- jador de la República veneciana, Andrea Navagero, y en la ciudad de dondeera oriundo un todavía joven poeta contino del Emperador y por entoncesinseparable de él, permaneció Navagero los ocho meses siguientes, donde,como ya hemos reerido y a nadie se le oculta, se hallaba a su vez Castiglione.Conocemos con cierto detalle la estancia en España de Navagero, y de pasoalgún pormenor de la andadura vital del nuncio papal, gracias a las nutridascartas del primero a Ramusio, íntimo amigo suyo, que aguardaba pacientedesde la Serenissima sus minuciosas instrucciones para cuidar de su especta-cular jardín veneciano 3 .Toledo era y sigue siendo una ciudad estilizada y señorial, en donde lascasas de los más encumbrados nobles se erigían a escasos metros de distan-cia; el contacto diario en la corte pudo hacer el resto en estos intercambios –previos a los viajes de Garcilaso a Italia– con los sabios que se reunieron asu entorno durante varios meses; un año antes, vale decir, de la echa de lasbodas del Emperador y del encuentro de Boscán con Navagero, narrado enla celebérrima carta nuncupatoria dirigida a la duquesa de Soma. De ladisposición del sabio embajador de Venecia a inluir y a dar su opinión so-bre tradiciones literarias no solo da e Boscán en su amosa epístola a laesposa del Almirante de Castilla, sino también Juan Maldonado en su Pa-raenesis ad litteras  , cuando nos cuenta que se acercó a Burgos en cuanto supode la presencia del Emperador y, aprovechando la ocasión, acudió en buscade Navagero, quien tras charlar con él sobre varios asuntos, le maniestó suhonda preocupación por la educación de los jóvenes en España, tan distin-ta de la veneciana, algo que no lograba explicarse, siendo –escribe Maldo-nado pararaseando al veneciano– «nuestro país riquísimo en todo, y 3 En la segunda carta que Navagero escribe a Ramusio desde Toledo, proclama entu-siasmado que cuenta con la presencia de «M. Pietro Martire» –a quien se atribuye buenaparte de la responsabilidad en la esmerada educación humanista de Garcilaso– y de quienel embajador veneciano dice «che è amicissimo mio», que le ha mostrado muchas de susobras y también ha podido leer otras muy interesantes. «Ho veduto anche molte belle cosedi penne da M. Pietro Martire; ed ogni di si trovan cose nuove» (Navagero, 1754: 269-270).     a vueltas   con   el « descuido » de g  arcilaso   y b oscán   149 pareciéndole que nada altaba en sus inteligencias excepto una escrupulosaeducación» 4 .Navagero hubo de ver muy pronto en Garcilaso un poeta al que conveníacuidar, así como colaborar en su instrucción, a esas alturas muy avanzada ya.La pista que nos proporciona el comentario de Maldonado no nos permite al-bergar ninguna duda acerca del interés que tendría en comunicarle con detalle,por poner un ejemplo, el contenido de sus charlas en las cumbres bucólicas delBaldo, en casa de Fracastoro; charlas recogidas inmediatamente por Fracastoroen su  De poetica  , para publicarlas muchos años después, como explica el médico veronés en una carta prologal, dedicada también al bueno de Ramusio 5 . Gio- vanni Pontano, que había sabido rescatar gracias a las enseñanzas de Hermó-genes la excelencia técnica de los versos de Virgilio, es un autor clave en elcontenido de las conversaciones del  De poetica  de Fracastoro, en las que Nauge-rius había llevado la batuta; por uerza hubo de salir a colación en no pocasocasiones en las conversaciones toledanas del embajador veneciano con Garci-laso: lecciones derivadas de la retórica helénica que debieron de llover sobremojado, pues es muy probable que nuestro poeta conociera la traducción deTrapezuntius en la temprana edición alcalaína de 1511, al cuidado del talave-rano Hernando Alonso de Herrera, en cuyos preliminares se justiicaba por quéera más aconsejable el estudio de Hermógenes a las retóricas de Cicerón yQuintiliano, al tiempo que se añadían numerosas adiciones al texto. Son variaslas experiencias culturales que hubieron de imponerse en Garcilaso antes de sus visitas a Italia únicamente a partir de estos datos 6 : entre otras, la inura de lasenseñanzas de la estilística griega, así como sus trazos en las lecciones de Pon-tano; la reivindicación implícita de la égloga como quintaesencia de la poesíaen las charlas que después se materializarán en el tratadillo de Fracastoro; lalectura de la poesía neolatina de Navagero 7 ; la lectura, también de manos delpropio Navagero, de la poesía neolatina de Fracastoro 8 . Incluso la contempla- 4 Cito la traducción de Juan Alcina en Asensio (1980: 177-178).5 Véase Fosalba (2009).6 Juan Francisco Alcina me recordaba en el Congreso Internacional Latin and Vernacu-lar in Renaissance Iberia: Pastoral from de middle Ages to the Baroque  (21-22 de ebrero de 2012,Universitat Autònoma de Barcelona) la más que posible relevancia del cargo de embajadoren Roma del padre de Garcilaso en esta amiliariadad precocísima de nuestro poeta con lacultura neoclásica italiana.7 Con sus trazos en la Ode ad florem Gnidi  de la oda del veneciano  Ad Venerem, ut pertinacemLalagem molliat  como ya advirtió Gargano (2002).8 Especialmente, como es bien sabido, la elegía a Gianbattista Turriano de Verona, enconmemoración de la muerte de su hermano, Marcantonio Turriano, con tan honda huellaen la elegía I, donde nuestro poeta lloraba la muerte de Bernardino de Toledo.
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