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Agricultura industrial y agricultura familiar en el Mercosur: el pez grande se come al chico… siempre?

Agricultura industrial y agricultura familiar en el Mercosur: el pez grande se come al chico… siempre?
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   Articulo Completo(La edición del presente ha sido publicada por Le Monde Diplomatique, Edición Cono Sur, Mayo2005, 71:7-9. Agricultura Industrial y Agricultura Familiar en el Mercosur EL PEZ GRANDE SE COME AL CHICO…siempre? Walter A. Pengue “Las fortunas agigantadas en pocos individuos, no son solo perniciosas, sino que sirven de ruina a la sociedad civil” Plan Revolucionario de Operaciones, Mariano Moreno, 1810. La agricultura latinoamericana, especialmente aquella que incumbe a losgrandes colosos del Sur, se encuentra sometida a proceso de cambio tecnológicopermanente que, durante la ultima decada, ha permitido más que duplicar laproducción granaria de exportación, expandido su frontera productiva y los ha elevadoa una posición privilegiada en términos de competitividad en el mercado mundial decommodities, con énfasis en las oleaginosas. El boom de la soja (1) es un hechoincontrastable, que atrajo la atención mundial, para algunos en términos de un análisissobre las variables que se configuraron con el fin de constituir un cluster regional y enotros para buscar, en términos de una sustentabilidad débil, acuerdos y compromisosque lograsen buscar una parcial estabilidad a esta expansión bajo un paraguas de sojasustentable , dado los impactos que el modelo agrícolo intensivo está generando,imposibles ya de negar.Es importante comprender  , que ningún sistema orientado hacia unamonocultura es sostenible, en la verdadera acepción del término, sino se lo abordaen el marco de prácticas agronómico productivas integradoras en el uso de losrecursos que generen un equilibrio dinámico en el agroecosistema y considerando alfactor social como parte importante de esa buscada sustentabilidad rural.La Revolución Verde , el  paradigma del éxito de la agricultura moderna , hoy díacriticada hasta por sus propios impulsores, nos recuerda de manera incontrastable losnotables impactos no sólo productivos (en este caso, positivos y negativos) sinosociales y ambientales (siempre negativos) que los procesos de intensificación agrícolaacarrean. Tanto durante ese hito histórico de la agricultura como ahora, con la nuevapropuesta de la agricultura industrial , se pudo abordar equilibradamente tanto lacuestión ecológica como la problemática social rural.He aquí uno de los dos talones de Aquiles de la agricultura industrial propuestapara la Región Sur y que no resuelve, si no es a través de balanceadas políticas deEstado, la conflictiva situación de millones de pequeños, medianos agricultores,campesinos y poblaciones indígenas que sea por escala, capacidad financiera, pautasculturales, formas de vida o un modelo propio de quehacer rural hoy día no cuadranpara el modelo intensivo que lisa y llanamente se impone.Los recientes análisis sobre algunas cadenas agroindustriales y la ocupaciónlaboral por ejemplo en la Argentina (2), en realidad no han demostrado que exista unarecuperación real del sector primario rural – que es lo que algunos comunicadores delsector intentaron mostrar - cuya situación indica continuar disminuyendo. Y esrealmente sobre este sector, donde el impacto de la agricultura industrial genera más  bajas. Respecto, no sólo a los asalariados sino a todas las categorías ocupacionalesdel trabajo rural, el profesor Horacio Giberti comenta: “El campo es fundamentalmenteexpulsor de población, porque como se tecnifica requiere menos trabajo y por tantomenos población…, más o menos en cincuenta años la producción agropecuaria, encifras globales se duplicó…Pero la población activa agropecuaria, la queverdaderamente trabaja en el campo disminuyó: Pasó de un millón seiscientos mil anovecientos mil” (3). Es llamativo el pensamiento que la agroindustria y loseconomistas neoliberales tienen sobre la colocación de la mano de obra desocupadaque se seguirá generando en nuestros campos, si se continúa con una única visiónproductivista de la ruralidad. “En el futuro, la población económicamente dependientede la agricultura tendrá que continuar disminuyendo...Sin embargo, esto no debesignificar el vaciamiento del campo, sino una revalorización del medio rural que implicatanto la articulación de las actividades agrícolas con otras actividades productivas en elmedio rural como una mayor vinculación del desarrollo rural con los pequeños centrosurbanos” (4). Lamentablemente, este escenario promisorio, no resuelve hacia dentro larealidad de la ruralidad de los países sudamericanos, la forma en que se reinsertaríanal sector, estos millares de desplazados ni tampoco analiza, en términos de valor, laimportancia del aporte a la estabilidad y la seguridad alimentaria de esta agricultura debase familiar  que se desplazará. Según el Censo Nacional de Población, Hogares yVivienda del 2001 (Argentina), mientras el número total de habitantes del país aumentóel 11,1 % con respecto a 1991, la población rural disminuyó un 7,4 %, siendo aúnmayor la caída de la población rural dispersa que bajó el 13,8 %.Las actuales administraciones, tanto del Brasil como de la Argentina, recibeneste proceso como una locomotora en plena marcha, con algunos signos comunes yotros tantos aspectos, y bajo una perspectiva y abordaje diferente de la problemáticarural que de una u otra forma entrelazan cuestiones siempre conflictivas entre sistemasde producción agroexportadora, soberanía alimentaria, agricultura familiar y desarrollorural sustentable.La sustentabilidad de un modelo de desarrollo rural pasa por la participacióncomprometida y solidaria de todos los sectores sociales, con la acción reguladora de unEstado eficaz y fuerte que facilite por un lado, un adecuado aprovechamiento de losmedios de producción y por el otro una administración y gestión equilibrada de losrecursos (naturales y humanos) involucrados. Posiblemente los resultados no podránmedirse solamente en los términos del crecimiento del PBI, sino también a través delIndice de Bienestar Económico y Social (IBES), que nos diría mucho más sobre lasreales condiciones de evolución de esa sociedad y de su ambiente. Por cierto que losobjetivos de la empresa agroindustrial, la gran empresa agropecuaria, la agriculturafamiliar y el Estado no necesariamente serán coincidentes y es aquí especialmentedonde el control y participación de la sociedad civil se hace relevante.La experiencia acumulada es contundente: la agricultura industrial noresuelve problemáticas como las de la seguridad alimentaria, estabilidad social ola pobreza rural. Tampoco es ese su objetivo. Mientras en las últimas dos décadas, latendencia del PBI agropecuario de la mayoría de los países latinoamericanos fuepositiva y creciente en algunos de los productos exportables (soja, maíz, carnes, trigo),la pobreza y la indigencia rural pasaron de 73 a 78,2 y 39,9 a 47 millones de personas,respectivamente (5). Una situación no necesariamente es directa condicionante de la  otra pero la lucha contra la pobreza rural y el fortalecimiento por la seguridadalimentaria regional no responder entonces nunca a los mismos lineamientos depolítica productiva que benefician a los jugadores del negocio alimenticio sino queameritan decisiones de políticas especificas, que promuevan un desarrollo equilibradodel sector rural.Si entonces, la agricultura industrial de explotación y exportación de commoditiesno acerca una solución concreta a los problemas de pobreza, desarrollo rural ni a laseguridad alimentaria, si, por sus propias características, mucha incumbencia puedetener la agricultura familiar. “Ese vínculo estructural puede construirse a partir de losagricultores familiares. Y en torno al derecho a la alimentación, se puede alcanzar laseguridad alimentaria sustentada además como expresión territorial de derechosciudadanos (6).La cuestión pasa entonces por la búsqueda de formas que fomenten undesarrollo rural más armónico, el sostenimiento de las estructuras para continuar con elcrecimiento de los rubros exportables y de consumo local y la acción público privadapara lograr un equilibrio desarrollado que englobe y no expulse, a unos o a otros. “Lasvacas que producen no son muchas, pero los vaqueros si lo son. La agricultura familiar es la reproductora de una cultura...Nosotros de ninguna manera consideramos que laagricultura nacional deba valorarse por su rentabilidad económica, sino que tiene granimportancia social (7).Un dilema muy similar, está ocurriendo en la Argentina o el Brasil, en términosde la resolución del complejo conflicto entre agricultura agroexportadora y desarrollorural sustentable.En el Brasil, el gobierno del Presidente Da Silva , no podía abordar desde suactual y poderoso Ministerio de Agricultura - cuyo ministro Roberto Rodriguez hamanifestado el objetivo estratégico de convertir al Brasil en el primer exportador mundial de carnes y granos -, las demandas y principalmente los compromisospreviamente asumidos relativos a la reforma agraria, el desarrollo rural, la generaciónde renta local, la seguridad alimentaria y por tanto, la lucha frontal contra el hambre.Se decide entonces, conformar un nuevo Ministerio, de Desarrollo Agrario, quetambién muy fuerte en términos de recursos disponibles y compromiso social será elque se ocupe directamente de accionar con políticas específicas y fondos en lacumplimentación de los compromisos asumidos. Incluso además, está avanzando enprogramas propios de agroindustrialización en pequeña y mediana escala de la propiaproducción de los agricultores familiares, como forma de sumar más renta a suseconomías.Mucho se ha hablado con relación a la aparente ineficiencia de las produccionesfamiliares. Se olvida a veces, la importancia hacia el desarrollo rural integrado de lainclusión del valor de las externalidades positivas como la existencia de trabajo rural yel fortalecimiento de la seguridad alimentaria. “En el 2003, el PBI de la agriculturafamiliar creció en Brasil un 14,31 % respecto del año anterior, mientras que el de laagricultura industrial lo hizo el 11,08 %” (8)Son cerca de 4 millones de agricultores (el 84 % de los establecimientos ruralesbrasileños) los que viven en pequeños establecimientos y producen la mayor parte dela comida que llega a las mesas del país. La agricultura familiar produce el 24 % delvalor bruto de la producción de bovinos de carne, el 52 % de los bovinos de leche, el 58  % de cerdos, 40 % de las aves y huevos. Responde también por el 33 % del algodón,31 % del arroz, 72 % de la cebolla, 67 % del poroto, 97 % del tabaco, 84 % de lamandioca, 49 % del maíz, 32 % de la soja, 46 % del trigo, 58 % de la banana, 27 % delas naranjas, 47 % de las uvas, 25 % del café y 10 % del azúcar (9). En conjunto, estosestablecimientos, de base en la agricultura familiar aportan casi el 40 % del valor totalde la producción, ocupan solamente el 30,5 % del área agrícola total disponible yabsorben el 76,9 % (¡!) de la mano de obra ocupada por el sector agropecuario. Actualmente disponen del 25,3 % del financiamiento para actividades productivas. Enla Argentina, los datos disponibles, menos actualizados, muestran también laimportancia que las pequeñas explotaciones agropecuarias (PPA) representan.Lamentablemente no sólo las PPA han abandonado la tierra en algunas provincias,sino que por la magnitud de las sucesivas crisis, muchas de ellas han reducidosustancialmente su participación en el mercado de productos. Las PPA o unidades debase agrícola familiar aportaban el 27 % de los cereales, 26 % de las oleaginosas, 13% de las legumbres, 36 % de las hortalizas, 42 % aromáticas, 19 % frutales, 18 % delos bovinos, 42 % porcinos y 49 % de los caprinos (10), muchas veces asociado esteúltimo guarismo como indicador de pobreza rural.“La primera Feria Nacional de Agricultura Familiar y Reforma Agraria simbolizó eltrabajo de millones de hombres y mujeres que viven en el medio rural” (11). Comoresultados de esta primera experiencia la Feria movilizó alrededor de 1.200.000 realesde mercaderías comercializadas en los 4 días, a un promedio de unos 3.500 reales por vendedor.Muchos de estos productos provienen de los asentamientos de la reformaagraria. Los mismos “están representando un nuevo e importante hecho en la historiareciente de la lucha por la democratización del acceso a la tierra en el Brasil. En cuantoa la producción agropecuaria, uno de los principales cambios traídos por losasentamientos se refiere a la oferta en el mercado local de una mayor diversidad deproductos, especialmente en áreas donde había monocultura o ganadería extensiva,significando una especie de “reconversión productiva” en regiones donde la agriculturaindustrial estaba en crisis...Esa diversificación ha tenido impactos también tanto en lacalidad de vida como en los aspectos ambientales (12). “En muchos casos, las familiasrurales manifiestan una mejora sustancial en las condiciones de vida, producción ytrabajo, junto al acceso a una vivienda y nuevas relaciones comunitarias” (13).Las áreas de asentamiento de la Reforma Agraria, no sólo se circunscriben aespacios de ocupación territorial y productiva sino que reciben un creciente apoyo parala creación de centros de capacitación que concilian los objetivos de la reforma con laconservación y el uso sustentable de los recursos naturales. Sólo con el fin de lacreación de 20 centros irradiadores en el manejo de la agrobiodiversidad, recibieroneste año alrededor de 5 millones de reales.La lucha contra el hambre, se encaró incluso de manera distinta. En el Brasil, elobjetivo de alcanzar la seguridad alimentaria y nutricional se plantea desde labúsqueda del reconocimiento de una mejor remuneración a la producción de alimentosbásicos (muchos producidos por los pobres rurales) y una demanda importante para lareconversión de los sistemas convencionales de agricultura hacia aquellos con base enlos principios de la agroecología (14), que implican una demanda y dependencia muchomenor por insumos externos (semillas, fertilizantes, agroquímicos, combustible,  maquinaria) muy costosos. La agricultura familiar, es más apropiada para elestablecimiento de estilos de agricultura sustentable, tanto por las características deuna mayor ocupación de mano de obra y diversificación de cultivos y producciónanimal, que le son propias a esta forma de organización de la producción, como por sumayor capacidad de proceder al rediseño de agroecosistemas de manera más acordea las ideas de la sustentabilidad (15).El gran desafío que Brasil enfrenta en lo inmediato es como cumplimentar elobjetivo del Programa Fome Zero (Hambre Cero) y compatibilizar la llegada dealimentos de la canasta básica a 44.000.000 de personas que hoy no acceden a ella.Muchos de estos alimentos básicos, ya no se producían en la cantidad suficiente alconcentrarse la agricultura de exportación en productos que no forman parte de estacanasta y donde la agricultura familiar tendrá un peso relevante para el incremento deuna producción que hoy en día no alcanzaría para alimentar adecuadamente a todos(Cuadro). En 2002, Brasil debía importar 780 mil toneladas de arroz en cáscara 450mil de maíz, y se acercaría a la situación de tener que importar más arroz, trigo, poroto,batata y leche, pues las cantidades producidas no serían suficientes para atender lademanda de los 170 millones de habitantes, más si el programa Fome Zero “ tieneéxito ”. Cuadro. Programa Fome Zero (Hambre Cero)Proyección del incremento en la demanda de producción de alimentos de lacanasta básica brasileña si se incorporasen a los 44.000.000 de excluidos (16)  Alimentos Provisión Mínimade alimento por mesNecesidad deconsumo anual agregado (1)En Mil ToneladasConsumo total brasileño en 2002 en Mil ToneladasIncrementonecesario en la producción paraconsumo internoCarne de vaca 3 Kg. 1.007 6.459,8 16 %Carne de pollo 3 Kg. 1.007 5.862,8 17 %Leche 15 litros 5.035 22.100,0 23 %Poroto 4,5 Kg. 1.510 2.712,7 56 % Arroz 3,0 Kg. 1.007 8.076,8 12 %Batata 6,0 Kg. 2.014 2.864,0 70 %Tomate 9,0 Kg. 3.021 3.076,0 98 %Café 0,6 Kg. 201,4 780,0 26 % Aceite de soja 1,5 Kg. 503,5 2.935,0 17 %(1) Consumo agregado necesario si se incluyese el acceso a los alimentos de 44,04 millones de brasileños. Deacuerdo con el programa, equivalen a 932.400 familias con una renta de hasta 1,08 dólares diarios. Se considerauna familia con dos chicos, lo que a los efectos del cálculo de la demanda, se estima directamente en tres adultos. Si bien existe apoyo de todos los otros Ministerios, especialmente del de Medio Ambiente e incluso del de Agricultura, en llevar adelante los objetivos y las propuestascontenidos en las políticas de Reforma Agraria, Seguridad Alimentaria, AgriculturaFamiliar y Desarrollo Sustentable es de incumbencia específica del Ministerio deDesarrollo Agrario, creado bajo la Administración actual.En la Argentina, quizás la situación del acceso a los alimentos es más compleja,puesto que estos no faltan, sino que más de la mitad de los argentinos no cuentan conlas capacidades (o estas les han sido quitadas, con la pérdida del trabajo) para acceder a los mismos. No habría falta en la canasta básica de alimentos y la mayoría de las
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